Segundo Adelanto de Bite Club - Rachel Caine

Shane


Traducido por Daniel Grigori


No siempre fue así. Sé que la gente piensa que me gusta luchar, y, síp, tal vez tienen razón –me gusta— pero no lo hacía cuando era pequeño. Sólo quería encajar e ir bien. La habitual mierda en una ciudad donde sin encajar consigues un montón de problemas.

Supongo que la primera vez que golpee a alguien estaba en la escuela primaria, lo que es bastante habitual para los chicos, pero no fue porque estuviera siendo atacado. No, yo lance el primer golpe.

Golpee un chico llamado Terrence James porque estaba empujando a mi mejor amigo, quien era más pequeño y no podía ponerse de pie para salvar su vida. Yo era del tamaño de Terrence, y había algo sobre ver a un chico grande metiéndose con uno pequeño que me hizo ver rojo.

Síp, no soy tan complicado. Sé por qué me sentía así. Mi papá. Mi papá, el tipo que estaba bien cuando estaba sobrio, pero él que era un mal borracho. No me pegó mucho, no entonces, pero él estaba asustado, y a él siempre le había gustado a empujar a la gente.

Se sintió bien empujar a alguien como él para variar. Dar un puñetazo a Terrence no se sentía tan bien, sin embargo. Mis nudillos se sentían como si los hubiera roto en pedazos, pero después de la primer y horrible impresión el dolor era un buen tipo de dolor, y este se alimentaba en una neblina roja de euforia mientras miraba a Terrence acostado boca arriba, lágrimas corriendo por su cara, diciéndome que lo sentía y que nunca lo haría otra vez, nunca.

Y así fue como descubrí que me gustaba esa sensación, ese sentimiento justo y picante de ganar por lo que pensaba era la causa justa. No tenía miedo de un poco de dolor para llegar allí, tampoco, lo que es una gran ventaja en una pelea. Seamos realistas: a la mayoría de la gente no le gusta salir herida, así que si demuestras que estás bien con ello, lo van a tomar un poco raro. Y tal vez se alejen. No me importa una victoria por default, siempre y cuando gane.

Cuando fui creciendo, la gente casi me dejó solo. Tenía esa mentalidad de pit-bull y una cantidad útil de la altura y músculo, los cuales probablemente debido a mi padre. A las chicas les gustaba, también, pero no al tipo correcto de chicas, en general. Gane la mayoría de las peleas, perdí de unas cuantas, pero nunca dimití. Tomé boxeo y lucha libre en la escuela secundaria e hice bien, pero no me gustaban mucho las reglas. Era un peleador callejero.

Supongo que estaba en camino a ser mi padre –tal vez no tan malo, pero seamos sinceros, no fue fácil resistir el agujero negro que era Frank Collins, y siempre había hecho lo que decía. A él le gustaba que pudiera mantenerme en una pelea. Después de que mi hermana y madre murieran, bueno, se puso peor— mucho peor. Enviarme de nuevo a Morganville para explorar los puntos débiles había sido un verdadero espectáculo de la fe de mi papá, pero cuanto más me alejé de él, más me di cuenta de que ya no quería ser él. Lo había llevado demasiado lejos.

Conocer a Claire me hizo darme cuenta de que podía ser algo diferente. Algo mejor. La primera vez que la vi, negro-y-azul pero con este pequeño y extraño núcleo de fuerza... Me di cuenta de algo que teníamos en común. No nos dábamos por vencido. Y sufríamos por ello.

Empecé queriendo protegerla, y cuanto más estaba a su alrededor, más me di cuenta de que ella era una chica que podía cuidar de sí misma. No estaba acostumbrado a polluelos capacitados y Claire lo era, y es. Ella no es tan fuerte físicamente, pero es rápida y lista y valiente, y si a veces me pongo sobre-protector con ella, ella es la primera en recordármelo.

Pero quiero estar listo, si viene una pelea de nuevo—que vendrá. No sólo contra los normales y matones humanos y criminales; esos eran un pedazo de pastel. No, quiero ser capaz de defenderla contra los vampiros, y eso es mucho más difícil. Las armas son buenas, y nunca las rechazo, pero el hecho es, que no puedo contar siempre con una. Me preocupa. Ha habido un par de veces –más de un par— cuando sólo el hecho de que Michael tenga fuerza vampiro que pueda tirar con la mía nos había salvado.

Y eso realmente me molesta. No puedo depender de Michael, tampoco. O alguien más.

Las artes marciales mixtas, ese era el boleto. Golpea tu chico independientemente de que puedas, y ponlo abajo rápidamente. Mi tipo de lucha, y algo que podría trabajar en vampiros, si supieras lo que estás haciendo. Tenía ganas de probarlo, y cuando el volante llegó por correo, parecía como si a alguien allá arriba le gustara después de todo.

Michael después de Claire había dicho que no creía que fuera una buena idea. Le dije cosas, pero de una manera agradable, porque a pesar de que tiene colmillos y sed, todavía es mi hermano. La mayoría de las veces. Me tomó un tiempo aceptar eso, pero estoy casi bien con todo su acechar-de-noche estilo de vida ahora.

No significa que no quiera ser capaz de patear su culo si tengo que hacerlo, sin embargo. La oportunidad de aprender artes marciales de un vampiro... era demasiado buena para dejarla pasar.

Sé cómo hacer el tipo real de artes marciales; quiero decir, tome karate hasta que tenía trece años y decidí que era demasiado cool para ello. Así que sé cómo poner un gi y atar un cinturón y ser formal en las colchonetas. Resultó que era bueno, porque el instructor –algún tío llamado Vassily, con un acento de Europa del Este sacado de una vieja película— quería empezar de esa manera.

Estaba bien con el primer par de pases, cuando me levantaba para hacer fintas. Era como luchar contra alguien más, no gran cosa, hasta que comenzó a utilizar la velocidad y fuerza de vampiro en mí. No lo podía evitar; eso me puso enojado, y el tipo de ira que me hace olvidar las reglas. Fui a por su rodilla. Él me golpeó como una bola de demolición haciendo pedazos una pared, y lo siguiente que supe, estaba agitado con un dolor enorme en mi pecho. Había tenido suerte. Él se podría haber hundido en mis costillas y agujereado mi corazón si él hubiera golpeado con toda su fuerza.

Entonces no dejes que te golpee otra vez, perdedor. Casi podía escuchar la voz de mi padre, seca y burlona. Ahora estaba muerto, pero en mi mente siempre estaba ahí, siempre mirando y siempre juzgando. Había odiado los vampiros. No me gustaba mucho ellos, tampoco. Siempre habíamos tenido eso en común.

No pensaba en alejarme. Volví a la colchoneta y me incline, y al segundo tuve una oportunidad, ataque con todo lo que tenía. Completo-bombardeo. Sabía que me iba a hacer daño, tal seriamente, tal vez muerto, pero no iba a ser humillado. No por un vampiro. De ninguna manera.

Lo conseguí. Duro. Pude ver el choque en su cara, y la oleada de rabia, y como me hallaba con el sabor de la sangre de la victoria en mi boca, en realidad quería él fuera por ello, ven por mí, porque, diablos, me sentía vivo, en realidad vivo...

Pero él me cerró, dijo algo que no registre, y me saco de la colchoneta. No recuerdo marcharme o arrodillarme. Solo recuerdo pensar la próxima vez, la próxima vez, la próxima vez, regular como una campana sonando en mi cabeza y ahogando cualquier otro pensamiento.

Lo vi examinar el resto de la clase. No hizo daño a nadie más, pero podría haber. Él quería, podía verlo en destellos en sus ojos. Son todos iguales, ya sabes. Cazadores. Incluso Michael lo tenía, aunque lo ocultaba, y a veces finjo como si tampoco no lo viera. Tienes que estar listo para que ellos se abran a ti.

Porque si no estás listo... alguien que amas podría resultar lastimado.

Cerré mis ojos e imagine a Claire. Ella siempre me hacía sentir mejor. Pero a pesar de que podía ver su rostro, su sonrisa, casi sentir su presencia, todo lo que podía pensar era en lo fácil que sería para ellos llevarla lejos de mí.

No podía dejar que sucediera.

Se me ocurrió que lo que el vampiro me había dicho era que él me vería más tarde. ¿Una especie de clase especial? Demonios, sí. Podría hacer eso. Necesitaba hacer eso.

Necesitaba saber cómo luchar contra ellos, uno a uno, sin ayuda ni armas ni esperanza.

Sólo los vampiros me podían mostrar eso.

Aún así... sentado, con las manos en mis rodillas, la respiración rápida, no pude dejar de sentir que a pesar de que había ganado, a pesar de que había hecho lo imposible... de alguna manera, había perdido.

Y fue la primera de una gran cantidad de pérdidas.

T. Dark Stories
 
P.D: no se porque pienso que esto va a traer problemas con amelie, y nuevamente Claire y Michael, va a ser los que saquen a Eve y a Shane de los problemas

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Benditos Sean!!

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